La intuición es una herramienta que nos ayuda a tomar decisiones o encontrar respuestas allí donde la razón no llega o es engañosa. Para ello sólo es necesario observar detalles a primera vista insignificantes que pasarán a nuestro inconsciente sin filtrar y que más adelante subirán al consciente cuando sea necesario. Es información que adquirimos sin siquiera buscarla y que se siente en el estómago, que es donde se encuentra «el cerebro» que se encarga de nuestras emociones. A veces puede ser engañosa pero no más de la que puede resultar de la «razón», del pensamiento cognitivo, ya que en mi opinión, el razonamiento cognitivo puede verse más influenciado por los prejuicios que la intuición, aunque también.
¿No has tenido alguna vez esa sensación de que alguien te está diciendo algo, intentando convencerte de algo, usando argumentos bien justificados o razonados pero al mismo tiempo sientes que te están engañando o no te están diciendo toda la verdad? ¿A que se debe? En ese momento estás recibiendo más información que el de la palabra, pequeños gestos: una mirada esquiva, se toca la nariz, un titubeo, el uso de una palabra o frase que ya has oído anteriormente otras veces que te han engañado, un paso hacia atrás, esconder las manos…, detalles aparentemente insignificantes que te están dando una información valiosísima y muy válida, ya que son automáticas y difícilmente de controlar por el emisor y que tú sabes lo que quieren decir inconscientemente, sin saber siquiera que lo sabes y que se manifiestan en sensaciones que te producen malestar, desazón, hormigueo en el estómago, sensación de ansiedad, que no olvidemos que es la reacción de nuestro cuerpo cuando creemos estar ante una amenaza o peligro, confusión mental. En ese momento tu mente consciente está en lucha con tu mente inconsciente, tiene información contradictoria y por eso esas sensaciones. Mi recomendación es que te guíes por tu intuición ya que la razón de su existencia es ayudarte a tomar decisiones cuando la información consciente no es suficiente o no hay tiempo de analizarla. La intuición es una gran amiga, bastante buena consejera y de más de un aprieto te sacará. Puede equivocarse en algunos procesos, no es perfecta, por eso mismo es importante desarrollar la intuición. ¿Cómo? Sé muy observador y hazlo con todos los sentidos, sólo eso, recoge información, pon tus cinco sentidos a trabajar para desarrollar ese sexto sentido y aprovéchalo. Te ayudará mucho en tu vida.
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