Todo es elección.

Ésa es la verdad más grande de la vida y también su lección más dura. Es una gran verdad porque nos recuerda el poder que tenemos. No el poder sobre otros, sino el poder a menudo desaprovechado para ser nosotros mismos y vivir la vida que hemos imaginado.

Es una dura lección porque nos hace darnos cuenta de que hemos elegido la vida que estamos viviendo en este mismo momento. Tal vez nos dé miedo pensar que hemos elegido vivir nuestra vida exactamente tal y como es el día de hoy. Nos da miedo porque puede no gustarnos lo que encontremos cuando miremos a nuestras vidas actuales. Pero también es una verdad liberadora, porque en este preciso instante podemos empezar a elegir aquello que nos vamos a encontrar cuando miremos a nuestra vida en los días por vivir que se extienden ante nosotros.

¿Qué verás cuando mires tu vida dentro de diez años? ¿Qué elegirás?

La vida está hecha de elecciones.

Has elegido vivir este día. Has elegido leer este libro. Has elegido vivir en una determinada ciudad. Has elegido creer en determinadas ideas. Has elegido a las personas a las que llamas amigos.

Eliges la comida que comes, la ropa que llevas y los pensamientos que piensas. Eliges estar tranquilo o inquieto, eliges ser agradecido o desagradecido.

El amor es una elección. La ira es una elección. El miedo es una elección. El valor es una elección.

Tú eliges.

A veces elegimos la mejor versión de nosotros mismos, y a veces elegimos una versión de segunda categoría. Todo es elección y nuestras elecciones resuenan como un eco a lo largo de toda nuestra vida…, y a lo largo de la historia…, y una y otra vez sin cesar durante toda la eternidad.

La mayoría de la gente nunca llega a aceptar por completo esta verdad. Se pasan la vida justificando sus flaquezas, quejándose de su suerte en la vida o culpando a otros por sus flaquezas y por su suerte en la vida.

Puedes alegar que estás obligado a vivir en una determinada ciudad o conducir un determinado automóvil, pero no es cierto. Y si lo es, es cierto sólo de manera temporal y debido a una elección que hiciste en el pasado.

Elegimos, y al hacerlo, construimos nuestras vidas.

Algunos podrían decir que no elegimos nuestras circunstancias, pero te sorprendería hasta qué punto el control que tenemos sobre las circunstancias de nuestras vidas es mayor de lo que la mayoría de hombres y mujeres admitiría jamás. E incluso si las circunstancias nos vienen impuestas, elegimos la forma en la que respondemos ante estas circunstancias.

Otros podrían alegar que ellos no eligieron el país en el que han nacido o quiénes iban a ser sus padres, pero ¿cómo sabemos que no hemos elegido esas cosas? Todos estamos dotados del libre albedrío. ¿No teníamos este libre albedrío antes de nacer? Tal vez un día nos demos cuenta de que hemos elegido mucho más de lo que habíamos siquiera imaginado.

Espero que ese día sea hoy.

Porque el día que aceptemos que hemos elegido elegir nuestras elecciones es el día en el que romperemos las cadenas del victimismo y seremos libres para luchar por la vida para la que hemos nacido.

Aprende a dominar los factores del momento de la decisión y vivirás una vida fuera de lo común.

Extraído del libro «TÚ DECIDES  Sácale todo el jugo a la vida» de Mattew Kelly

 

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